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Las trabas en el camino de un Destino Turístico Inteligente ¿Vamos realmente hacia un futuro Smart?

publicado a la‎(s)‎ 16 feb. 2015 11:23 por Francis Ortiz Ocaña   [ actualizado el 16 feb. 2015 11:32 ]
Sabemos cómo la geolocalización puede facilitar el movimiento de viajeros, buscar, encontrar y llegar a lugares mediante el uso de sus ya omnipresentes dispositivos móviles personales. Sabemos que existen aplicaciones de Fast Check-in para hoteles, sistemas de localización en interiores y aplicaciones de CRM. Apps de Realidad Aumentada que muestran información adicional sobre lugares, espacios, edificios, educación y cultura...

Publicado por Francis Ortiz el Mié, 22/01/2014 - 11:11 - en SmartCitiees-i-ambiente.es
Francis Ortiz i-ambiente.es trabas en el camino hacia un destino inteligente


Sabemos, también, que muchas ciudades cuentan ya con aplicaciones de Governance y de optimización de recursos, apps de cultura, de deportes, rutas del vino, de la tapa, del folclore local, App del ministerio de turno, de tráfico, del tiempo...

Decenas, cientos, qué digo, cientos de miles de aplicaciones, cada una con un objetivo específico están en las tiendas de Google y Apple para su descarga, gratuita o de pago; una app para el destino, otra para información turística local, otra más para actividades y ocio, una de la aerolínea para horarios, otra del hotel con su reserva. Los móviles cargados por supuesto con el ya sempiterno Google Maps, Foursquare y demás aplicaciones gratuitas. Y todo esto llenando la tarjeta de memoria de los dispositivos.

Una mañana cualquiera en un destino turístico cualquiera, un día cualquiera

LA ESCENA: una familia perdida en un coche de alquiler en la salida de una rotonda cualquiera, cerca de una zona turística en España o en cualquier otro lugar del mundo; la escena muestra al conductor/a con cara de estrés al volante, mientras su cónyuge intenta ubicar algún lugar perdido en un enorme mapa desplegado sobre el salpicadero, mientras unos nerviosos y deshidratados niños lloran o se pelean inquietos en el asiento trasero.

No hay cobertura wifi en la zona y el Roaming le supone un enorme coste a añadir a sus vacaciones, por lo que no lo activó, así que no tiene conectividad alguna en su móvil para consultar Google Maps o alguna aplicación de geolocalización.

LA ESCENA: un turista está parado frente a una estatua en una plaza cualquiera, de cualquier país del mundo; en la base de la estatua, una inscripción, un nombre, una fecha y algo que sugiere, en el idioma local, quién fue y cuáles fueron los logros del personaje de piedra o metal. El viajero se acerca e intenta comprender el contenido de la placa grabada, no comprende nada, hace una foto con su móvil o cámara digital y continúa su camino.

Al llegar a una zona wifi, su hotel,  o de regreso a casa, comparte la imagen tomada con sus amigos como parte de su experiencia de viaje. Título de la foto: “Estatua”.

LA ESCENA: enorme cola en el hall de un hotel, dos vuelos han aterrizado con pocos minutos de diferencia, y 2 autobuses repletos de viajeros acaban de llegar a este resort de turismo familiar de cualquier lugar del mundo, docenas de personas, maletas, ancianos, niños, bebés... todos con ropa de invierno, acalorados y con sus pasaportes en la mano, mientras dos recepcionistas hacen lo que pueden para recoger sus datos, cargarlos en su sistema, recoger firmas, políticas de privacidad, instrucciones de seguridad e indicarles uno a uno la dirección hasta su apartamento.

Mientras, todas las personas de la cola están consultando su móvil, que han conectado a la wifi gratis en el hall del hotel, y están compartiendo la terrible experiencia con sus amigos, las primeras fotos de sus vacaciones son de una enorme cola y gente con mala cara, las leyendas en Facebook y Twitter: “Cola del hotel xxx, vaya inicio de vacaciones”.

En el caso de que el hotel no tenga wifi abierta, (la mayoría de los casos) están tomando fotos de la experiencia para compartirla más tarde, y la leyenda será: “2 horas en la cola y encima  sin wifi” o “hemos llegado bien, perdón por el retraso en contactar, no hay wifi en el hotel”.

Smart Destinations

Hablamos de Smart Cities, de Smart Destinations, mientras las más lógicas y básicas de las necesidades no se cubren, bien por la avaricia de las compañías telefónicas o bien por la connivencia de gobiernos y organizaciones internacionales, que permiten que astronómicas tarifas sean aplicadas a los más básicos servicios de comunicación, retrasando el desarrollo, la implantación y utilización de tecnologías que llevan años entre nosotros, pero que no utilizamos por los costes adicionales que conllevan.

La falta de sistemas de gestión de contenidos que permitan la creación de capas de información, un internet móvil realmente eficiente, que lance los contenidos según sean solicitados, en forma de información ampliada en 3D, 2D, Realidad Aumentada, imágenes, audioguías, sistemas de traducción automática etcétera, esa falta de una plataforma común y consensuada, implican la utilización de demasiadas aplicaciones, específicas para cada necesidad.

Ayuntamientos sin recursos no pueden asumir los enormes costes de aplicaciones a medida de información turística, atención al ciudadano, análisis, gestión de recursos y dispositivos, sensores, información y agendas, realidad aumentada. Pequeños hoteles y cadenas familiares de alojamientos no se pueden permitir sistemas de CRM, gestión de check-in online, geolocalización en interiores y exteriores, wifi segura, gratuita y rápida en todas sus instalaciones... Son demasiadas funcionalidades en demasiadas aplicaciones separadas y demasiadas inversiones, “sólo” para satisfacer al nuevo viajero digital.

El futuro está en la convergencia de la tecnología en un sistema inteligente, que comprenda en cada caso nuestra necesidad y nos resuelva la pregunta con contenidos relevantes al contexto en cada caso. En ello estamos, pero os aseguro que el futuro no está en 5.000.000 de apps para elegir, ni en el monopolio de los más grandes, que hace ya tiempo han identificado las necesidades de sus millones de usuarios.

La mayor traba al desarrollo de los destinos inteligentes y las Smart Cities reside en la falta de colaboración entre los desarrolladores, pequeñas startups y las organizaciones gubernamentales.  Los primeros, porque sueñan con que su pequeño proyecto se convierta en el próximo Facebook o Twitter, y los segundos, porque no hay cintas que cortar ni inauguraciones oficiales para proyectos colaborativos de gran escala que beneficien a todos por igual.


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